28 dic. 2012

Alcanzar nuestros objetivos ®. (Planificación I)



"En la preparación para la batalla
 siempre he encontrado que
 los planes son inútiles, 
pero la planificación 
es indispensable" 
 Eisenhower







Vamos a hablar aquí de "Planificar nuestras Acciones", de iniciar un proceso que nos ayudará a decidir qué medidas debemos tomar para alcanzar nuestros objetivos, tanto laborales como personales. Supongo que todos tenemos claro que es una necesidad marcaremos unos objetivos, decidir qué es lo que queremos lograr en un periodo de tiempo determinado y para ello, es necesario preparar un plan de acción que nos ayude a alcanzar esos objetivos.

Existe la tendencia a marcarnos un objetivo y pensar que lo alcanzaremos sin un plan de acción, simplemente en base a una concatenación de situaciones y hechos que nos llevarán a ello. ¿Ustedes imaginan un alpinista que sólo sea capaz de visualizar su llegada a la cumbre, que no tenga un detallado plan de ataque a esa cumbre?  
Planificar es el proceso que nos ayudará a enfocar nuestras ideas y decidir qué medidas debemos tomar para alcanzar nuestras metas particulares. Es, también, una declaración de lo que queremos lograr en un período de tiempo determinado. Preparar un plan de acción es la mejor manera de ayudar a alcanzar nuestros objetivos en la vida. Yo diría que no debemos preocuparnos tanto por el futuro, sino empezar a planificarlo.


Se trata de:
  •   Identificar los objetivos. 
  •  Comprobar que esos objetivos son alcanzables y medibles. 
  •   Dar prioridad a tareas eficaces.
  •  Identificar los pasos necesarios para lograr nuestras metas.
  •  Ser capaz de mantener nuestras previsiones en un contexto de presión. 
  •   Controlar los tiempos.
  •   Tener un plan alternativo.

Escribir sus objetivos convierte estos en un plan, no un sueño. Por otro lodo, un plan de acción debe tener un calendario concreto y una serie de pasos bien definidos, si esto no sucede, podemos encontrarnos circulando sin rumbo, preguntándonos qué hacer a continuación. Un plan bien definido nos ayuda a enfocar las ideas y nos proporciona respuestas a esa pregunta que de vez en cuando no surgirá: ¿Que debo hacer ahora?
No debemos olvidar que surgirán tropiezos y que una estrategia de afrontamiento, nos ayudará a mantener las emociones positivas durante el proceso para mejorar nuestras posibilidades de alcanzarlo previsto. Las emociones positivas ayudan a comportarnos con más confianza y responder con mayor habilidad a esos tropiezos. Aquellos que no tienen una estrategia, no evalúan sus planes y no reflexionan ampliamente sobre cómo hacerlos funcionar mejor, se quedarán en el camino.


Normalmente son tres las áreas principales sobre las que trabajar en lo relativo a objetivos:

    • Elección de los mismos. 
    • Elaboración de estrategias. 
    • Desarrollo de habilidades necesarias.


Modelo de planificación.

Existen muchos modelos diferentes de planificación de una acción, pero un buen punto de partida puede encontrarse en
este que dejó a continuación. Planificación es un proceso cíclico y una vez que hemos superado un ciclo, podemos comenzar otra vez desde el principio. Por supuesto, en la vida real no es tan simple como esto, el proceso es más orgánico y las etapas se superponen, es posible, también, que decidamos varias nuestras metas a medida que avanzamos y tenemos que estar preparados para revisar nuestro plan según las circunstancias.

Las etapas, con todas las salvedades planteadas en el párrafo anterior, consisten en preguntarnos ordenadamente:

1.     ¿Donde estoy ahora? En este punto podemos preguntarnos los logros y avances hasta ese momento y llevaron a cabo una autoevaluación.

2.     ¿Donde quiero llegar? Decidimos nuestras metas intentando que sean realistas, alcanzables y medibles.

3.     ¿Como llegar? Es el momento de definir la estrategia que utilizaremos para lograr esas metas. Lo haremos dividiendo ese camino en los tramos más pequeños posibles que se necesitan para alcanzar nuestro objetivo.

4.     Iniciar la acción. Éste es el quid de la cuestión. Ha llegado el momento de poner en práctica nuestro plan.

Periódicamente volveremos a plantearnos estas cuatro preguntas por si fuera necesario redefinir lo programado. La planificación debe ser realizada concienzudamente, pero no debe suponer más allá del 1% del tiempo necesario para llevar a cabo la tarea definida. Mucha planificación puede convertirse en dilación, retrasando el momento de ponerse en marcha iniciando la acción.

Para seguir este hilo pinchar AQUí.


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