26 feb. 2013

Alcanzar nuestros objetivos IV ®.Objetivos (metas) y entrevista de trabajo.



Un alumno me envía un e mail en el que plantea dudas sobre la respuesta que ha dado a una pregunta utilizada en multitud de ocasiones por los entrevistadores “¿Cuáles son sus metas para el futuro?”. Es difícil que no nos hagan esta pregunta en una entrevista de trabajo, aunque no siempre aparecerá expresada con esa misma frase, puede adoptar distintas formas “¿Dónde te ves transcurridos cinco años?”, "Qué espera alcanzar en los próximos años en esta empresa?”, o cualquier otra forma similar.
En ocasiones, más que saber que hacer es importante saber lo que no hay que hacer, saber cómo evitar aquello que puede empeorar nuestra situación. Comentar la idea  - aunque ésta exista- de volver a la facultad, sin añadir nada más, puede crear en la mente del entrevistador la enorme impresión de que nos sentimos faltos de conocimientos suficientes. No es lo mismo, añadir que lo hacemos con el planteamiento de ampliar nuestros conocimientos sobre comercio internacional o cualquier otro aspecto relacionado con el puesto ofertado. Plantear que deseamos “crear una gran familia, con muchos hijos” no es relevante para la empresa y además podría eliminarlos de la contienda por el puesto de trabajo.


Entonces ¿Qué debemos responder? ¿Cuáles son las respuestas adecuadas?
En primer lugar, todas aquellas que demos deben estar conectadas con el puesto de trabajo que solicitamos, respuestas que aúnen la idea de un cierto nivel de ambición y una capacidad de esfuerzo y perseverancia.  Ejemplo de ello sería algo similar a lo siguiente:
  • Mis metas a medio/largo plazo están fijadas en implicarme fuertemente en una empresa donde pueda seguir aprendiendo, asumir cada vez mayores responsabilidades y contribuir a dar valor a la organización.
  • En el futuro me veo como un empleado que desempeña su trabajo en una organización como esta, fuerte y bien establecida. Mi plan incluye mejorar mis habilidades y continuar participando en

19 feb. 2013

DESCARGAR: Embriología Clínica - 7ª ed. (Moore)

Su propósito es dar una visión ilustrada de la "vida antes del nacimiento", es decir, un resumen visual del desarrollo humano y un perfil de los conceptos de desarrollo más importantes. Los aspectos más destacados son su excelente iconografía: las fotografías en color, los dibujos y esquemas, las microfotografías electrónicas y las ecografías e imágenes de resonancia magnética. Incluye bibliografía y utiliza las Nóminas Anatómica y Embriológica Internacionales. De interés para estudiantes de medicina y carreras conexas y profesionales, en especial obstetras, perinatólogos y genetistas, cuya especialidad está relacionada con el desarrollo prenatal del ser humano.
Trata de forma completa, práctica y clínica toda la embriología humana y la teratología, explicando con detalle todos los cambios y procesos que suceden en el embrión semana a semana y todos los estadios que se dan en el desarrollo de los órganos y los sistemas. Presta especial atención a las causas que originan y momentos en que pueden producirse las malformaciones en el feto y posibles defectos de desarrollo.Keith L. Moore.
Profesor Emérito de Anatomía y Biología Celular, Facultad de Medicina, Universidad de Toronto. Profesor de Anatomía y Ciencias Celulares, Departamento de Anatomía, Facultad de Medicina, Universidad de Manitoba, Canadá.Embriología Clínica de Moore 7° Edición. El Autor de este libro es Moore Persaud Nueva edición del texto clásico de embriología y del autor más emblemático en esta área. Array ISBN .

Para descargar picar sobre la portada del libro

12 feb. 2013

Nos mean y dicen que llueve.


Se nos ha caído el andamiaje y resulta que detrás de las lonas con preciosas representaciones del apartamento en la costa decorado en estilo “Urban chic”, sólo había escombros. “Gregorio, coge el ático, te conviene” decía el director de su banco, o del  mío, que igual da. Y ahora resulta que Gregorio está jodido, que unos tipos listos han decidido aplicarle "medidas", porque él es un simple funcionario y ya se sabe, un funcionario puede ser Licenciado en Historia, pero nada comparado con ellos que lo dejaron en segundo de ESO para formarse en las juventudes del partido.
 Así que Goyo a perdido la entrada del apartamento, 30.000 euros del ala que ahorró veraneando en el pueblo con los abuelos los últimos 12 años y aprovechando para llevarse a Madrid un morcón, dos longanizas y un saco de patatas regalo de la tía Gertrudis, ochenta y tres años y aun sembrando la huerta.
 Lo de menos son los treinta mil talegos que dejó sobre la mesa del notario y nadie sabe dónde han ido, ninguno,  ni el notario, ni aquel señor del BMW que decía henchido “Oiga, mis obras siempre las mejores calidades”, ni el director de su banco que insistió  en concederle algo más en la hipoteca y ahora afirma que le debe un riñón y la casa de Alcobendas. Ahora Goyo anda medio deprimido y me habla como en un susurro mientras yo suelto un sonoro “¡Hijos de puta!”. Los dos nos callamos, miramos la pantalla  del bar donde unos golfos con corbata, mercenarios de otros tantos cuatreros, gritan como posesos defendiendo a sus amos, los de la banda que atracó una mala tarde a Gregorio ante notario, los que arruinaron el banco que se llevo los dineros y el piso de ese hombre a cambio de nada, los que le han bajado el sueldo para salvar el banco de la ruina  y la señora madre de tanto personaje .
Los mercenarios de la tele, les decía, gritan y se enzarzan en una pelea dialéctica fingida a ver quien defiende más y mejor a esa otra pandilla de grandes salarios, Audis y mangancia, de frases huecas y mentiras, cantamañanas que no saben lo que cuesta llegar a casa y mirar de frente a la parienta cuando afirma “Ya te dije que tuvieras cuidado”. No lo saben, ni lo sabrán nunca, porque son capaces  de mentir a su madre y sonreír, de hacer declaraciones ostentosas conociendo a ciencia cierta que nada es  verdad, porque ellos ya tienen el chalet en Sotogrande, el daiquiri cada noche en la juerga pagada en cualquier rincón de este infame pudridero en que han convertido un país de honestos Gregorios confiados que han perdido lo más grande, la esperanza.
Así que salimos a la calle y mientras parados en el borde de la acera digo adiós a Goyo,las cosas del destino, un  muy conocido de esos servidores de la patria se baja del coche  al borde  del paso de peatones y nos golpea con la puerta al abrirla, se gira  un momento, nos observa con la altanería de quien cree estar por encima de la media y al margen de todas las cortesias y luego, con hechuras de coronel de infantería, le dice al chofer muy solemne  “A las cuatro y veinte aquí, que no quiero alargar esta comida”, le miro, me mira, me cago en sus muertos por lo alto y el muy cabrón, como que no quiere la cosa...va y me pisa. Gregorio, viendo la que se avecina, me coge por la espalda, agacha la cabeza, me empuja suavemente para dejar el paso libre al interfecto, el fulano no se corta y aún nos mira como un rotweiler  al que robaras su comida y Gregorio, flaco, alto, sabio que te rilas, se encoge de hombros y me dice “Déjalo, no merece la pena matar a uno, de cerdos como este tenemos llena la porqueriza”

6 feb. 2013

Mary Leaky, la antropóloga que descubrió el «Homo Habilis». Google celebra el centenario de su nacimiento.


Mary Leaky revolucionó la historia de la evolución humana. Si no hubiera sido por esta antropóloga los antepasados del hombre serían hoy un misterio. Se cumplen hoy cien años de su nacimiento y, por eso, Google ha querido dedicar uno de sus tradicionales doodles para celebrarlo.
Leaky formó parte de un equipo de arqueólogos que descubrieron en Kenia y Tanzania fósiles que demostraron que los orígenes del hombre eran más antiguos de lo que se creía. Junto a su marido, encontró el cráneo un homínido de 1,75 millones de años de antigüedad, el Australopithecus boisei, y halló restos fosilizados de cuatro individuos de entre 1,6 y 1,8 millones de años de antigüedad, que, en un estudio de la revista Nature fueron denominados «Homo habilis».
Este excelente hallazgo para la historia de la humanidad encendió un tenso debate entre la comunidad científica sobre el que, años más tarde, arrojó luz el hijo de Mary Leakey cuando localizó en Kenia cráneos de hace dos millones de años. Sin el hallazgo del «Homo Habilis», algunos expertos encontraban importantes similitudes entre éste y el Australophitecus y el Homo erectus, especies por encima y por debajo en la escala de antigüedad. Mary Leaky contribuyó a disipar todas las dudas.