10 ene. 2012

Me declaro tonto del culo.

Me lo explique por Dios, que estoy que no vivo. Uno mismo en su mismidad tiene la mala costumbre de confiar en la palabra dada, quizá porque me educaron mal, porque me enseñaron que cuando uno promete algo eso va a misa y vale más que cien firmas ante notario, pero ya digo, me educaron mal.
Después de ocho años alimentando tiranos manirrotos tenía la esperanza de poder confiar en alguien y mire usted por dónde… ¡nos la han metido doblada! Más allá de la subida de impuestos a los de siempre, lo que más mejo de es el convencimiento de que la mentira ha venido para quedarse. Habíamos tenido bastante de eso con el vallisoletano de León y los suyos, tanto que pensé que la habíamos agotado y -de acuerdo con lo prometido- ahora tocaba recortar donde verdaderamente era necesario. Adiós a las televisiones públicas y autonómicas con lameculos de guardia para cuando el jefe lo pida, pues mire, parece que se quedan. Adiós a las subvenciones para “defender la alegría” y resulta que
una de las jefas de la banda va a ser la que leía los comunicados en aquellas kermeses multitudinarias con puestos de comida y bebida, sorteos de grandes sumas y números artísticos. Una tal Carmen Vela, ganadora del concurso de destreza en aquellos y estos juegos florales será la que distribuya los fondos recaudados, lo que quede, que no será mucho dado que en años anteriores su empresa –sin ir más lejos- recibió varios millones de euros de nuestros bolsillos sin vender un botón.

Cómo explicar, don Mariano, el porqué de sangrar a los de siempre, el porqué de subir los impuestos al pequeño ahorrador y no tocar las SICAV, porqué una bajada de mentira a los sindicatos y empresarios, 20%?, no me haga reír, usted y yo sabemos que el 80% de sus ingresos son por los cursos que no han nombrado y tampoco sirven para nada que no sea dorarles el solomillo. Cuánto mejor hubiera sido que explicara, a lo mejor hasta lo entendíamos, porqué no han recortado antes que los de los pobres funcionarios el sueldo de los altos cargos, porqué dijeron que el traspaso de poderes había sido de una “trasparencia ejemplar” y después que les engañaron con las cifras del déficit, porqué después condecoraron a esos derrochadores trafulleros.
Se lo ruego, explíquelo, a lo mejor hasta lo entendemos, a lo mejor aceptamos que merecemos este castigo por haber movido de sus poltronas a esos grandes estadistas a los que ha regalado medallas y honores por su buen hacer. Y hágalo usted, así aceptaremos mejor tantos sacrificios sin ofrecernos –al menos de momento-nada a cambio, viviremos con alegría las subidas de impuestos, comisiones, IBIS, IVAS y otras mandangas. Así no tendremos que gritar una vez más aquello de "¡CUERPO A TIERRA QUE VIENEN LOS NUESTROS!", ni declararme tonto del culo por creer en su honestidad.
De todas formas nada nuevo. Recordando, recordando, hace muchos años decía un tal Sabina sobre el triunfo de los otros (pero parece que da igual quienes sean) que "Gane quien gane yo siempre pierdo. Si te he visto no me acuerdo..."  Va por nosotros.




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