2 jun. 2012

Las dimensiones de Ofstede. 1 ¿Qué nos indican sobre España?


Si se explora la cultura española a través de la lente del Modelo 5-D, podemos obtener una visión aceptable de los planteamientos profundos que diferencian nuestra cultura de otras.

Distancia al poder
Esta dimensión se refiere a el hecho de que todos los individuos en las sociedades no son iguales y expresa la actitud general hacia estas desigualdades entre los que "mandan" y los que "obedecen", los que están arriba y abajo, los que tienen un mayor poder y aquellos que -por el contrario-  ostentan un poder muy limitado. Es verdad que una misma persona adoptará el rol del poderoso frente a unos y obedecerá ante otros, todos vivimos situaciones en las que asumimos la responsabilidad de dirigir o la de obedecer, pero no hablamos de eso, sino de accesibilidad por parte de nuestro superiores, de tolerancia por nuestra parte a esas diferencias, en definitiva, como decía en un artículo anterior, del "número de escalones que separa nuestro despacho del de nuestro jefe, la mayor o menor dificultad para recorrerlos" y de "lo bien o mal” que los miembros menos poderosos de las instituciones y organizaciones aceptemos que el poder está distribuido de manera desigual.
La puntuación de España en esta dimensión (57) refleja que la distancia jerárquica es aceptada y los titulares de las posiciones más poderosas y sus privilegios son admitidos de buen grado. También analiza la aceptación del control de gestión, es decir de que el jefe requiera información de sus subordinados y éstos acepten el derecho a controlarlos, incluso la posibilidad de que la falta de control de la actividad un subordinado, se entienda como que la actividad este no es relevante para la organización, lo cual haría que ese empleado se sintiera desmotivado.
Del mismo modo, una crítica o reconvención por parte del "jefe", será muy importante para el empleado y generará sufrimiento en él. Los jefes, en este contexto, tienen que ser conscientes de esta dificultad añadida, buscar pequeñas señales que permitan hacer una reconvención mínima, reorientar el problema y evitar una reprimenda.

Individualismo
La cuestión fundamental que mide esta dimensión es el grado de interdependencia que una sociedad mantiene entre sus miembros. Tiene que ver con la visión de la organización a todos los niveles, social, laboral, etc. y si esa visión se define en términos de "yo" o "nosotros".
En las sociedades individualistas se supone que las personas deben cuidar de sí mismos y su familia directa sin ayuda de los demás. En las
sociedades colectivistas las personas pertenecen a "grupos” de los que esperan que se ocupen de ellos a cambio de lealtad.
España, en comparación con el resto de los países europeos (con excepción de Portugal) es   colectivista (debido a su puntuación en esta dimensión: 51). Sin embargo, en comparación con otras áreas del mundo se ve claramente individualista. Esto ha hecho que los españoles no tengan dificultades en relacionarse con la mayoría de culturas europeas, aunque en otras partes del mundo sean percibidos como agresivos y contundentes.
 Por otro lado, el trabajo en equipo es considerado como algo totalmente natural, los empleados tienden a trabajar de esta manera sin necesidad de una fuerte motivación por parte de su manager.

Masculinidad / feminidad
Una puntuación alta (masculino) en esta dimensión indica que la sociedad se a verá impulsada por la competencia, el logro y el éxito, un sistema de valores que empieza en la escuela y continúa a través de la conducta organizacional.
Una puntuación baja (femenino) en la dimensión significa que los valores dominantes en la sociedad son el cuidado de los demás, su reconocimiento y la calidad de vida. Una sociedad femenina es aquella en que la calidad de vida es el signo de éxito y sobresalir de la multitud no es algo admirable. La cuestión fundamental aquí es lo que motiva a la gente, la ambición de ser el mejor (masculino) o las ganas de disfrutar con lo que haces (femenino).
España con una puntuación de 42 en esta dimensión es un país donde la palabra clave es consenso,  así que la competitividad excesiva no está bien visto. Los niños españoles son educados en la búsqueda de la armonía, la aceptación de lo que diga la mayoría, etc.. Hay una preocupación por las personas débiles o necesitadas que generan una corriente natural de simpatía.
En cuanto a la gestión, a  los administradores les gusta consultar a sus subordinados, conocer sus opiniones y  de acuerdo con ellos, tomar sus decisiones.
En política, la idea dominante es que es deseable contar con la participación de las minorías, tratando de evitar la presencia dominante de un solo partido ganador. Es el país frente a "el ganador se lo lleva todo".

Control de la incertidumbre
La dimensión de evitación de la incertidumbre tiene que ver con la forma en que una sociedad trata el hecho de que el futuro nunca se puede saber: ¿hay que tratar de controlar el futuro, o simplemente dejar que suceda?  Esta ambigüedad lleva consigo la ansiedad y las diferentes culturas han aprendido a lidiar con esta ansiedad de diferentes maneras. La medida en que los miembros de una cultura se sienten amenazados por situaciones ambiguas o no, y si han creado muchas o pocas "defensas" e instituciones que tratan de evitar esto se refleja en la puntuación de la AUI.
Si hay una dimensión que define a España con mucha claridad, es la incertidumbre. España es considerado el segundo país más ruidoso del mundo. La gente le gusta tener reglas para todo, los cambios causan estrés, pero, al mismo tiempo, no esta excesivamente mal visto saltarse esa gran cantidad de normas y leyes que, de hecho, hacen la vida más compleja. La confrontación se evita, ya que causa un gran estrés que llega hasta el nivel personal muy rápidamente. Existe una gran preocupación por los cambios, las situaciones ambiguas e indefinidas. Así, por ejemplo, en una encuesta reciente el 75% de los jóvenes españoles querían trabajar en la administración pública (es decir, un trabajo de por vida, no le preocupa el futuro), mientras que en los EE.UU. sólo al 17% de los jóvenes le gustaría esa opción.

 La orientación a largo plazo
La dimensión “Orientación a largo o corto plazo" está estrechamente relacionada con las enseñanzas de Confucio y se puede interpretar como la forma de hacer frente a la búsqueda social de la virtud, todo ello en la medida en que una sociedad muestra un mayor o menor grado de pragmatismo en su visión del futuro, de su largo o corto punto de vista.
A los españoles nos gusta vivir el momento, sin una excesiva preocupación por el futuro. De hecho, España es el país que ha transmitido el significado de "fiesta" al resto del mundo. En España, la gente busca resultados rápidos sin demoras. Además, existe una necesidad de estructuras claras y reglas bien definidas que prevalece contra los enfoques más pragmáticos y relajados de la vida, particularmente, en el tiempo a largo plazo.

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