27 jun. 2011

INNOVACIÓN-CREATIVIDAD (2). Factores de éxito

Trataba de explicar en el anterior post que un innovador no es el tipo que viene con la idea, sino el que convierte la idea en algo que la gente puede usar. Veíamos la trayectoria de Apple y como los reproductores MP3, los teléfonos inteligentes o las tabletas estaban inventadas antes de que Apple introdujera la iPod, a iPhone o trabajará con el Ipad. Fueron pequeños cambios los que produjeron grandes avances
Lo hemos visto mil veces a lo largo de la historia, a alguien se le ocurre una idea novedosa y por alguna razón fracasa, otro recoge el concepto, lo reordena o simplemente le pone otro envoltorio y ello le proporcionan fama y éxito. La mayoría de nosotros somos por la vida pensando en el éxito como una especie de acontecimiento sobrenatural, algo predeterminado que sólo le sucede algunas personas. Los libros, la historia nos muestran a personajes como Albert Einstein y su forma de pensar como algo excepcional, y lo es, pero tampoco Albert Einstein llevó a ese estatus como por arte de magia o de forma espontánea como muchos imaginan. Existen una serie de factores que pueden contribuir al éxito o el fracaso de una idea, un desarrollo técnico o un determinado producto, entre ellos:
- Oportunidad.
Quiero expresar con esta palabra el obtener un provecho de una
idea ajena adquirida por que a su creador no le parecía suficientemente interesante, porque no podía desarrollarla o por cualquier otra razón.
-Perspectiva.
Ver una necesidad insatisfecha, una posibilidad de futuro, un campo nuevo por descubrir, es decir, añadir a la idea o el producto de otro nuestra visión.
-Tiempo.
Reintroducción de una idea cuando las condiciones son más favorables.
- Repintar el vehículo del éxito.
Añadir un pequeño componente a la gran obra de otro.
-Perseverancia.
Cuentan que alguien le explicaba una vez a nuestro protagonista de este post, Albert Einstein, como utilizaba un pequeño cuaderno para en cualquier momento, incluso en mitad de la noche, apuntar las ideas que se le ocurrían, preguntándole: “¿Usted qué sistema utiliza?
La respuesta de A.E. fue: “Ninguno, yo sólo he tenido una idea y tiempo para trabajar sobre ella”.
-Suerte.
Nada más ni nada menos. También es necesaria.
Citaba antes a Einstein y la historia nos muestra como él y otros tantos no hicieron sino modificar ideas existentes. La noción de materia y energía era algo común entre los científicos de su tiempo, la diferencia es que Einstein, un apasionado de la luz, añadió la uniformidad en la velocidad de la luz y ello le llevó a su famosa fórmula de E= MC2. Había añadir una perspectiva diferente, visto lo que los demás no veían. Isaac Newton retomó las ideas que cincuenta años antes había expresado Kepler sobre el movimiento planetario y la teoría de la gravedad y la desarrolló en su Pricipia Mathemática. Había repintado el vehículo.
En el mundo de los negocios tenemos ejemplos de cómo muchos de los más exitosos, tomaron su idea inicial y la retorcieron, la exprimieron convirtirndola en algo totalmente diferente y exitoso.
McDonald se inicio en un puesto de perritos calientes.
Sony comenzó siendo un taller de reparación de radios.
Toyota partia de los telares y vemos en que se convirtió.
Nokia era una fábrica de papel pero no se paró en ello.
Kraft Food lleva el nombre de James L. Kraft, un vendedor de queso ambulante.
Pero nadie piense que los grandes innovadores, ni las empresas innovadoras, crecieron de cero a infinito de forma instantánea, a menudo han precisado de esos factores “oportunidad, perspectiva, tiempo, repintado del vehículo y suerte” que antes citábamos. La dificultad está en aunar los suficientes de esos elementos para alcanzar el éxito y perseverar, perseverar, perseverar.

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