29 may. 2010

ENTREVISTA DE SELECCIÓN (III). Unas cuantas formas de hundirla.


 En el post anterior planteaba unas cuantas preguntas que posiblemente tendrás que contestar si acudes a una entrevista de selección. Pero no solamente se trata de contestar a las preguntas, existen otros aspectos que deben de ser cuidados para que todo salga bien, así que vamos a jugar a dar la vuelta a estos cuantos consejos que dejo aquí debajo para saber lo que tenemos que hacer. Sé que una entrevista de trabajo es algo muy serio para jugar con ello, pero disculpadme esta  pequeña divagación
 - Como yo no sé nada, hablemos del campo y las flores. 
Si tú entrevistador piensa que vas a estar bien informado acerca de la empresa para la que piensas trabajar, dile que de eso nada, es más, si insiste desvía la conversación hacia algo trivial y si él trata de explicarte algo que cree que debes conocer sobre esa empresa, nunca mantengas un silencio respetuoso y atento, háblale de cómo te sacaste el carné de conducir solamente con las clases que te dio un amigo del barrio.
- Sonríe constantemente. 
Si así lo haces tu entrevistador te verá cómo lo que eres, un tipo cargado de nerviosismo y con poca confianza en sí mismo. Si además logras poner una sonrisa falsa, mejor que mejor, con toda seguridad que no vas a tener que levantarte temprano para ir al trabajo.
- Demuéstrale que eres un tipo con humor.
Aproveche alguna respuesta para contestar con algo que descoloque totalmente a tu entrevistador y luego… ríete a carcajadas al tiempo que le dices que no entendió el chiste.
- Miente, miente y miente. 
Comienza con pequeñas exageraciones, dile que en aquel proyecto dónde estabas encargado de las fotocopias, fuiste el responsable total de su buen desarrollo. Si el entrevistador te explica que hay una persona en la empresa que trabajó en aquel proyecto, explícale con pelos y señales como tuviste que echarle una mano en las fases más comprometidas.
- Vete a la entrevista en bermudas. 
Las empresas están buscando candidatos serios y dispuestos a dar buena imagen tanto dentro como fuera del trabajo. Pero tú no vaciles, preséntate en bermudas y con una camiseta en la que ponga algo así como “El trabajo mata, yo pienso vivir muchos años”.
- Llega sudoroso, fatigado y media hora tarde a la cita. 
Esto te dará la oportunidad de explicar que lo que realmente a ti te gusta es jugar al fútbol y pedirle que se dé prisa pues tienes otro partido.
- Revisa el mobiliario.
Pregunta que temperatura tienen en la oficina y no dejes de explicar porqué crees que no es la adecuada. Ya que estamos, aprovecha para decir que tu silla debe ser ergonómica ya que si no te duele la espalda. No olvides tampoco hacer una observación si la marca de agua que has visto en el enfriador no es la que tú prefieres.
- Entérate de lo importante.  
No dejes de preguntar por la ubicación de la cafetería, si se puede utilizar la sala de reuniones para realizar llamadas personales sin que nadie te escuche y la política de tiempo en la pausa del café. Prepara esta parte intensamente, nada de preguntas acerca de las funciones o las rutinas de trabajo. Esto es clave para evitar que el entrevistador crea que tiene delante a un tipo sin iniciativa.
- Explica lo que no soportas. 
En un momento determinado te dirán que si tienes alguna pregunta, dile que no una, sino muchas y empieza con tu lista hasta que veas que al tipo se le salen los ojos. Las preguntas deben ser inteligentes, una muy socorrida está en inquirir sobre la política de residuos de la empresa o cualquier otro aspecto que creas puede ser comprometido. Si la respuesta no te convence debes decirlo y plantear que es mejor que no te oculte nada. Seguro que piensan que eres un hombre minucioso que no deja nada al azar.
- Que tu lengua sea una navaja. 
Cuando te pregunten por tu antiguo trabajo, apuñala a la empresa en la que estabas, sigue haciendo sangre y despelleja a tu antiguo jefe, más aun si todavía trabajas en ella, es posible que el entrevistador tenga la tentación de llamar para preguntar por ti y de paso explicarles lo mal que hacen las cosas ¡Que sufran por lo que te han hecho!

Es muy probable que si lo haces de esta manera consigas hacer de ese entrevistador tan serio, un tipo amable que incluso sonría al tiempo que te cede el paso y te señala la puerta.
                                   
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