13 abr. 2010

EL SECRETO DEL ÉXITO ES LA HONESTIDAD... si puedes evitarla, está hecho.

La justicia es el espejismo en 
que se apoyan los pobres. 
Anónimo

Es lo que tiene el pasar unos días fuera, cuando vuelves a casa aquella pequeña gotera que llevaba un tiempo instalada entre nosotros se ha convertido en una riada que inunda desde el tejado hasta el sotano. Vuelvo a casa y retomo a los periódicos ¡qué olor a porquería! Tipos que asesinan a sus mujeres, mi vecino que trabaja en el INEM haciendo horas extras, el gobierno pensando en abaratar el despido y aquellos que debían dar ejemplo metidos en el lodo hasta el cuello con tal de llevárselo crudo.
Me desespero pensando que pueda no ser el cansancio, sino que la edad me haya hecho más zen y por ello acepte que en esta jodida sociedad tiene
que haber lobos y corderos, matones y víctimas, personajes sin vergüenza que nos miran desde arriba cuando van camino del juzgado y gente que trabaja día a día en beneficio de todos los demás por un sueldo de mierda sin que nadie les dé las gracias.
Los mendas con escaño nos tratan de vender que ellos y nosotros compartimos la misma crisis, que sufren lo mismo el Ministro de Trabajo (trabajo?) y los jefes del sindicato con coche oficial que el parado 4.234.486. Y es que ellos saben que la candidez de quienes votamos cada cuatro años no tiene límites, que siempre esperamos que aquellos que colocamos en el sanedrín de la cosa pública sean buenos chicos y hagan lo que tienen que hacer. Así que se trata de mantener esa ilusión, en uno y otro lado, en uno cuando aparece el virrey de Mallorca con el antifaz todavía puesto y se mira para otro lado diciendo “yo a ese tío no le conozco de nada”, en el otro cuando el Presidente del Congreso se olvida de que tiene una hípica y dos áticos de lujo en Marbella, o donde sea, no sé cuantos pisos en el barrio de Salamanca, él, el que dice que los políticos son la representación más fidedigna de la media de los españoles y todo con un sueldillo de nada, como cualquier mileurista.
Unos y otros partidos levantando las alfombras para esconder la inmundicia y cuando algún despistado que no sabe lo que se juega, tropieza con la jodida alfombra contenedor de chanchullos y estos aparecen, se cierra la puerta del despacho del que se dejo pillar y aunque el olor a muerto invada Genova y Ferraz. ya está, “aquí no pasa nada, le hemos expulsado”. Amigos, aduladores, compañeros dedican sus esfuerzos a preguntar en otro lado el "¿qué hay de lo mío?" mientras callan, disimulan y se desentienden, las tareas de limpieza son siempre penosas, la caída, aunque sea del amigo del alma, es siempre el momento de cortar la cuerda no sea que nos arrastre. De los defenestrados, algunos mientras caen aún siguen pensando en que sus superpoderes les permitirán volver a remontar la cumbre sin mancharse ni rozarse, hasta que desorientados, perdidos dentro de una nube de incredulidad, se dan cuenta de que una vez pillados nadie les va a defender.
¿Y los lideres de los partidos, donde están mientras tanto? Pues a lo suyo, uno sacando pecho por ahí fuera y tirando de chequera para empujar fuera del mismo hoyo en que nosotros estamos a Grecia y el otro, a falta de compromisos internacionales, aún en la plaza, pero haciendo el Don Tancredo a ver si el toro –si no movemos ni una ceja aunque caigan chuzos de punta- pasa cerca pero sin rozarnos. ¿Y sus lugartenientes? Pues tirando piedras al patio del vecino mientras silban como si no fuera con ellos, eso sí, tampoco piedras muy gordas no sea que nos las devuelvan.
Disculpen que me ausente. Voy un momento a vomitar

2 comentarios:

  1. Buenísimo, como casi siempre. Me he aficionado a leer tu blog ycada día me gusta más.
    Un enfermero y antropólogo

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  2. Una descripción para enmarcarla

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