8 jul. 2011

Carta a un amigo que sabe que su mujer va a morir.

Hoy , 7 de Julio de 2011 falleció Laura, retomo la carta que escribí en su día sin nada más que añadir, solo trasladarla a esta maldita fecha en que ni escribir de ella puedo.

 Me escribes maldito argentino, tú, uno de los mayores expertos en management, liderazgo y otros aspectos relacionados y lo haces para decirme que a partir de ahora no me enviarás nunca más tus libros, pero que no sufra pues “solo notaras a faltar mi cariñosa dedicatoria, si es que ello fuera importante para ti” lo es, lo es y me entristece no poder guardar más tus cálidas palabras, pero me entristecen aún más las razones “han detectado a mi esposa un cáncer de páncreas que avanza a la juria  (Argentinismo que significa “rápidamente”. Nota mía) y ello me hace pensar de una nueva manera, no necesito más plata que almacenar al cuhete (“en vano”. Nota mía), cuando ella muera solo notaré su falta y el exceso de tristeza para abarajar (“asir en el aire”, también “parar a puñaladas”. Nota mía) su recuerdo y achocar (“afrontar”. Nota mía) la soledad”. A mí también, amigo, a mí también, aún recuerdo su alegría, tan “telenda” cuando te miraba y sonreía, en aquellos días en que os conocí  en algún recodo del Alto Amazonas peruano allá por el año… hace tanto tiempo que no me acuerdo.
Y continuas: “A partir de hoy todos mis libros estarán de arriba (“gratis”. Nota mía) en la Internet, hasta hoy solo hice que bellaquiar poniendo en boliche (“Comercio donde se despachan comestibles y bebidas. Nota mía), bien verdad es que más pensando en mentas (“fama”. Nota mía) que en la plata, mis pocos saberes. Laura está usando sin apichonarse  (“acobardarse”. Nota mía) el tiempo que le queda en ayudarme a ello y yo daré guasca (“continuaré”. Nota mía) hasta que pueda y tenemos prisa, no vivirá mucho…”.
 
 Gracias, hermano, gracias por poner de relieve que aún quedan personas capaces de demostrar que los Madoff, los políticos falaces y financieros impúdicos que tanto mal trajeron son quizá sólo una excepción. Gracias por entender que la participación en el conocimiento no puede tasarse en monedas, gracias por compartir tus conocimientos de número (sobresalientes) con quienes de otra manera no tendrían acceso a ellos, gracias por decirles, aunque ellos no lo escuchen, a tanto chorro que da palo (“censura”) a  una canción que alegre a alguien la mañana solo por una poca plata, que eso no es así.
Nunca serás más rico que ahora en que tus libros ya no cuestan un centavo, porque ahora el mundo tendrá una dita (“deuda”) que pagarte. Mil abrazos para Laura que ojala lleguen a tiempo y si así no fuera, hermano, tendré otros mil guardados para el día que la parca nos dé el dentre (“la invitación”) llevárselos en mano.
Déjame que os haga un pequeño homenaje a ti y a Laura con ese video de allá arriba, como verás vuestra decisión de no cobrar por el conocimiento os pone al nivel de Lennon, de George Bernard Shaw, de García Lorca, de Jefferson, de Machado, de Beethoven, de los maestros de pueblo, de tantos y tantos genios que entendieron que era una obligación compartir con los demás lo que uno sabe.
Un abrazo grande, grande, grande y…hasta siempre, aquí o en el más allá. Vuestro amigo

6 comentarios:

  1. Dios mío. Me ha hecho llorar.
    Desde Burgos gracias a los tres, a tu amigo, a Laura y a tí Antropólogo inocente.

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  2. Mis solidaridad con Laura y su marido y me uno al Antropólogo en su forma de sentir y alabar su decisión.
    Desde Ocaña

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  3. Maravillosos el texto y la película. gracias por darnos algo en que pensar. Valencia

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  4. Enternecedor, a mí también me ha asomado una lagrimita. Lo siento mucho Antropologo Inocente.
    Una antropóloga

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  5. A mítambien me estremeció. Abi. Málaga

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  6. Mis condolencias y gracias por compartirlo.
    Desde Palencia

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